“Si suspendes este examen, más vale que te levantes y te vayas…”
Hace quince años, ahí estaba yo, sentado en un anfiteatro universitario, sudando y casi al borde de las lágrimas mientras esas palabras de mi profesor de matemáticas me hacían preguntarme: “¿Debería rendirme ahora y conducir las 12 horas de regreso a mi pequeño pueblo natal?”
Atención: suspendí el examen, pero no me fui.
De hecho, suspendí tres exámenes de matemáticas y aun así me gradué con honores y, aún más importante, aprendí una valiosa lección sobre la resiliencia.
Desde entonces, los desafíos nunca dejaron de aparecer, pero aprendí a enfrentarlos mejor reflexionando, replanteando y pidiendo ayuda en el camino.
Volveremos sobre cómo se desarrolló mi experiencia universitaria, pero primero aquí está la premisa oficial de este artículo:
Construir resiliencia requiere de las 3 R: Reflexionar, Replantear y Recurrir. Ponerlas en práctica nos ayuda a sobrellevar las tormentas de la vida y desarrollar autoconciencia.
Las 3 R De La Resiliencia
En pocas palabras, la resiliencia es la capacidad de atravesar una crisis y regresar a un estado previo a la misma. Es una definición sencilla, pero ¿qué significa la resiliencia realmente en un mundo lleno de personas complejas?
Cuando pienses en ser resiliente, recuerda estas tres acciones clave (sin orden particular): Reflexionar, Replantear, Recurrir.

Reflexionar
Reflexionar significa mirar hacia atrás en la situación sin emitir juicios. Identifica qué salió bien y qué salió mal. ¿Cómo te sentiste?
Si te sentiste enojado, triste o frustrado, identifica esas emociones. ¿Qué intenciones o motivaciones tuviste en esa situación y cómo afectaron tu respuesta?
Si cometiste errores en la situación, asúmelos pero no te castigues. Date un poco de compasión y un momento para ver la verdad de tu situación.
Cuando me di permiso para reflexionar sobre mi situación en el examen de matemáticas de la universidad, pude ver que entender el contenido, completar las tareas y estudiar fue lo que hice bien mientras que la parte de rendir el examen fue lo que salió mal.
Después de suspender mi tercer examen, mi reacción fue entrar en pánico, etiquetarme como un fracaso y querer huir. Como uno de los estudiantes más “maduros” del grupo, tenía la intención de demostrarme a mí mismo que podía con la carga académica después de tantos años fuera de la escuela.
A pesar de conocer el contenido, mis motivaciones crearon mucha presión por triunfar y eso me jugó en contra. Al reflexionar, aprendí que para tener éxito, estudiar mi mentalidad era tan crucial como estudiar el contenido.
Replantear
Ha ocurrido un evento y no puedes cambiar eso. ¿Y ahora qué?
No te juzgues con la misma historia destructiva que te has contado una y otra vez. Empieza por reescribir el guion en tu cabeza por uno mejor, que merezca una reseña de cinco estrellas según tu propósito y tus valores.
Al principio del semestre, me etiqueté como fracasado y decepción basado en mis malos resultados en los exámenes. En vez de dejar que mi propósito y valores guiaran, dejé que el Tim estresado tomara el mando. Cuando me di cuenta de esto, pude replantear la situación:
Mi propósito al inscribirme en la universidad era adquirir los conocimientos y habilidades para ayudar mejor a las personas. Valoraba el trabajo duro, el entendimiento y la oportunidad de marcar la diferencia en el mundo.
Recurrir
¡No estás solo! Amigos, familia, colegas, profesores, incluso desconocidos pueden escucharte y ayudarte.
Pero sé cuidadoso con quién buscas consejo.
¿La persona que te aconseje te va a ayudar y desafiar de buena manera, o simplemente te dirá lo que quieres oír, aunque sea destructivo? ¿Te comprenderá o te juzgará?
Tal vez no lo sepas de inmediato, pero a medida que te atrevas a recurrir a otros, descubrirás rápidamente quién te respalda y quién sólo está por el drama.
De vuelta al campus, tras reflexionar y replantear mi situación, salí de mi diminuto y deprimente dormitorio y fui a la oficina de mi profesor para compartir mi dificultad y pedirle consejo.
Su respuesta me sorprendió, y nunca la olvidaré.
“Tim,” dijo, “sé que puedes hacer este trabajo. Te veo ayudando a otros en el laboratorio, veo que otros acuden a ti por apoyo. No te preocupes, te aprobaré sin importar tu capacidad para rendir exámenes.”
Su voto de confianza hizo una diferencia enorme durante el resto de mi tiempo universitario. Al pedir ayuda, pude obtener la confirmación de que mi esfuerzo había valido la pena y que no debía rendirme.
Amenazas A La Resiliencia
Es fácil ver que se necesita esfuerzo y coraje para construir resiliencia, pero ¿eres consciente de las amenazas que pueden dificultar aún más este proceso?
La comparación, el compromiso y un deseo desesperado de control nos impiden desarrollar la resiliencia.
Cuando te comparas, terminas minimizando o descartando tus propias dificultades solo porque parece que otros se recuperan mucho más fácilmente.
Si te conformas, cedes y no haces ningún movimiento para cambiar tu perspectiva y tu futuro.
Al intentar tomar el control, podrías perder de vista tu propósito y valores.
El resultado final de compararte, ceder y buscar tener el control es que los problemas siguen sin resolverse y la narrativa negativa que creas en tu mente se engruesa con otro capítulo.
Crecimiento a través de la resiliencia
Imagina tu vida como un árbol. Tus raíces son tu propósito, tus valores y tus creencias: esas son las cosas que te mantienen firme y que conforman tu identidad.
A medida que tu árbol crece, experimentas sucesos. Y, a menos que hayas nacido esta misma mañana, sabes que las experiencias de la vida pueden ser difíciles e incluso dolorosas.
Las crisis y los desafíos en la vida son como las tormentas, la sequía y la contaminación que un árbol debe soportar para sobrevivir y prosperar.
Para resistir la tormenta, tu árbol necesita ser resiliente. Usar las tres R puede ayudarte a construir esa resiliencia.
Al superar desafíos en distintas épocas y de manera saludable, desarrollas autoconciencia y obtienes una comprensión más profunda de quién eres realmente.
Con ello, tu árbol dará frutos sanos en forma de relaciones más fuertes, impactos positivos y una mayor sensación de paz—no importa lo que venga.

Ahora que entiendes las 3 R de la resiliencia y cómo han impactado en mi vida, espero que puedas ver que vale la pena impulsarte a Reflexionar, Reenfocar y Buscar Apoyo frente a situaciones difíciles.
Puedes sentir miedo o incomodidad, pero también te nutre para ser una persona más fuerte y saludable.
Si tienes interés en aprender más, tenemos un pódcast que también hemos transcrito para que le eches un vistazo: Cómo crecer rápido de forma sostenible (con Manuj Aggarwal de TetraNoodle)
