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Somos, lo creamos o no, criaturas emocionales. De hecho, todas las decisiones que tomamos están influenciadas por nuestras emociones.

Como ser humano que además es gerente y terapeuta organizacional, una parte importante de mi trabajo consiste en ayudar a las personas (incluyéndome a mí mismo) a reconocer y aprovechar sus emociones en el trabajo.

Esto puede significar ayudar a alguien a descubrir su próximo paso profesional o a navegar una dinámica compleja en su equipo.

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Mi objetivo aquí es compartirte mis herramientas para lograrlo.

Cómo entender y utilizar tus emociones de manera constructiva

Imagina las emociones como un idioma, una forma única de comunicación que nuestra mente utiliza para informarnos sobre nuestros entornos internos y externos. 

Así como descifrarías un idioma extranjero, descifrar las emociones requiere un enfoque similar: comprensión, interpretación y respuesta.

Todos hemos experimentado esos momentos: esa oleada de emoción tras resolver un proyecto desafiante o el golpe sordo de la decepción cuando las cosas no salen como esperábamos.

Pero, ¿con qué frecuencia nos detenemos a reflexionar sobre estas emociones y las usamos a nuestro favor?

Reconociendo tus emociones

El primer paso siempre es el reconocimiento. En vez de intentar suprimir lo que sientes (nunca una buena estrategia a largo plazo), ponle un nombre. 

Etiquetar las emociones ayuda a aterrizarlas, permitiéndonos verlas desde una perspectiva de curiosidad en vez de juicio.

Algunas técnicas para hacer chequeos emocionales:

  • Escribir un diario. Reserva unos minutos al día para anotar tus emociones. Describe los eventos del día y señala cómo te hicieron sentir. Con el tiempo, revisar estos registros puede darte una visión de tus patrones emocionales.
  • Meditación consciente. Practica unos minutos de atención plena, centrándote en tus emociones. ¿Te sientes tenso, relajado, feliz o triste? Siéntate con la emoción sin juzgarla, sólo obsérvala.
  • Rueda de las emociones. Utiliza una rueda de emociones, una herramienta desarrollada por el psicólogo Dr. Robert Plutchik que clasifica y descompone las emociones para ayudarte a identificar lo que sientes. Comienza con emociones básicas como 'feliz' o 'triste' y profundiza en matices como 'optimista' o 'solitario'.
Rueda de las emociones de Dr. Plutchik.
Rueda de las emociones de Dr. Plutchik.

Apps que ayudan en los chequeos emocionales:

  • Moodnotes. Esta aplicación te permite registrar tu estado de ánimo y brinda información sobre patrones. También ofrece técnicas de terapia cognitivo-conductual para cambiar patrones de pensamiento negativos.
  • Daylio. Un registro sencillo de humor y actividades. Ayuda a visualizar patrones y puede mostrarte cómo ciertas actividades impactan tus emociones.
  • Reflectly. Una app de diario que utiliza IA para guiar tus reflexiones y hacer seguimiento de tu bienestar emocional a lo largo del tiempo.
  • Simple Habit. Si bien es principalmente una app de meditación, ofrece sesiones guiadas enfocadas en varias emociones, ayudando a la reflexión y la relajación.
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Haz preguntas

Una vez que lo reconoces, es momento de profundizar.

¿Por qué un evento específico desencadenó una reacción emocional? ¿Está relacionado con experiencias pasadas o responde a las circunstancias presentes? 

Indagar así puede revelar patrones, mostrando aspectos de nuestro trabajo que amamos o elementos que no nos gustan o nos resultan desafiantes. 

Con el tiempo, esto puede guiar tus elecciones de carrera, preferencias de proyectos e incluso la gestión diaria de tareas.

Desarrollar resiliencia emocional: técnicas de autocuidado y bienestar

El lugar de trabajo moderno, con su ritmo implacable y sus constantes exigencias, puede pasarnos factura.

Aquí tienes algunas técnicas sencillas que pueden ayudarte a desarrollar resiliencia emocional:

  • Pausas programadas. Cada pocas horas, tómate un momento. Dar un paseo, una charla rápida o incluso unas cuantas respiraciones profundas pueden restablecer el equilibrio emocional.
  • Establecimiento de límites. Está bien decir que no. Reconoce tu capacidad emocional y comunica cuando estés llegando a tu límite. Esto garantiza la calidad del trabajo y el bienestar. Me gusta mucho el enfoque de Felicia Shakiba, líder de RRHH, sobre este tema: acceso al artículo.
  • Desarrollo profesional: Considera tomar cursos o asistir a talleres sobre inteligencia emocional, liderazgo o gestión de crisis. Las habilidades y estrategias que aprendas pueden ser invaluables para ayudarte a mantener la compostura y aprovechar tus emociones.
  • Desarrolla un sistema de apoyo. Nadie es una isla. Rodéate de compañeros o mentores que puedan ofrecerte orientación, perspectiva o simplemente una escucha atenta cuando las cosas se pongan difíciles.
  • Busca apoyo. Ya sea a través de mentores, colegas o consejería profesional, hablar ayuda. Comparte, dialoga y, muchas veces, descubrirás que no estás solo. Es fundamental buscar apoyo cuando te sientas abrumado, aislado o inseguro sobre cómo manejar una situación. Recuerda, pedir ayuda no es una señal de debilidad; es un acto de autoconciencia y fortaleza. Buscar ayuda de manera proactiva puede impedir que pequeños desafíos se conviertan en crisis mayores.
  • Visualiza resultados positivos. Al enfrentarte a retos, tómate un momento para visualizar una resolución exitosa. Esta imagen mental positiva actúa como una guía, orientándote a ti y a tu equipo en tiempos difíciles.

El rol de la dirección en guiar las corrientes emocionales

Es responsabilidad del gerente regular sus propias emociones y las de los miembros de su equipo.

Ya hemos hablado de cómo puedes aprovechar el poder de tus propias emociones y cuidar tu bienestar emocional.

Ahora hablaremos de cómo puedes ayudar a los miembros de tu equipo con las suyas.

El arte de la retroalimentación: oportuna y constructiva

Para los empleados, la retroalimentación no se trata solo de métricas de rendimiento; es un punto de referencia emocional. 

Una retroalimentación oportuna y constructiva refuerza el sentido de propósito y pertenencia, y demuestra que te importa lo suficiente como para ayudar a alguien a mejorar. Pero hay un arte detrás de esto. 

Los gerentes deben asegurarse de que la retroalimentación sea específica, equilibrar el refuerzo positivo con áreas de mejora y siempre terminar con un plan de acción.

Esta claridad no solo impulsa el desempeño, sino que también fomenta la seguridad emocional.

Lectura adicional: 5 maneras de dar retroalimentación más efectiva

Iniciar puntos de contacto emocionales: El poder de los chequeos regulares

Las reuniones, que normalmente se perciben como foros funcionales, pueden transformarse en espacios de bienestar emocional. 

Una técnica habitual es pedir a alguien una palabra y un número. Un número, normalmente del 1 al 10, para ayudar a expresar cuán positivo/negativo se siente, y luego una palabra para describir su estado emocional.

Esto demuestra preocupación, ofrece a los empleados un momento de introspección y establece un tono colaborativo para la sesión.

Me aseguro de tener reuniones regulares uno a uno con los miembros de mi equipo y de brindarles espacio para expresar cómo se sienten, en vez de enfocarme solamente en los proyectos.

Si bien no es tarea del gerente ser el terapeuta de alguien, si alguien está teniendo dificultades puedes ayudarle a obtener el apoyo que pueda necesitar.

Fomentar una cultura de inclusión

Fomentar conversaciones abiertas y honestas ayuda a abordar las causas raíz de las emociones negativas antes de que se extiendan.

Esto significa cultivar un entorno en el que los miembros del equipo sientan que pueden expresar sus preocupaciones y sentimientos sin temor a represalias. 

Por ejemplo, James, un líder de equipo en una empresa tecnológica, notó una disminución en el rendimiento de Karen.

En lugar de reprenderla, inició una conversación y formuló preguntas para llegar al fondo de lo que realmente estaba pasando.

Karen se sintió lo suficientemente segura como para abrirse sobre las dificultades personales que afectaban su trabajo. James, con empatía, ajustó su carga de trabajo y le proporcionó recursos para orientación. 

¿El resultado? Una Karen agradecida y más productiva.

La psicología del reconocimiento: celebrar los logros

Cada logro, grande o pequeño, es la culminación de esfuerzo, pasión y resiliencia. Reconocer estos hitos mejora el ambiente emocional del espacio de trabajo. Fomenta el orgullo, aumenta la moral y sirve como motivación.

Por eso los gerentes deberían buscar activamente momentos de reconocimiento de los empleados, fomentando una cultura de aprecio. Los líderes deben ir más allá de los hitos habituales y referencias de desempeño, y ser creativos para encontrar nuevas ideas para reconocer y valorar a los empleados.

Comunica con transparencia

A menudo, los rumores y la desinformación pueden alimentar el pánico o la negatividad. Garantizar que te comuniques de manera transparente con tu equipo y establecer las expectativas adecuadas generará confianza y les ayudará a superar juntos cualquier período difícil.

Las emociones encuentran la motivación: alineando el bienestar y el impulso

El bienestar emocional de los empleados está directamente relacionado con sus niveles de motivación. Los gerentes deben reconocer esta interacción y adoptar técnicas de motivación que atiendan las necesidades emocionales. 

Ya sea a través de ejercicios de trabajo en equipo, planes de desarrollo personal, o simplemente creando espacios para el diálogo abierto, un entorno laboral emocionalmente sensible es indefectiblemente un entorno motivado.

Las emociones en el corazón de los espacios de trabajo

Las emociones, al igual que un colega invisible, influyen en nuestro día, moldean nuestras interacciones y conforman nuestras percepciones.

Es un testimonio de su poder que nuestros trayectos profesionales a menudo sean un reflejo de nuestros recorridos emocionales.

Mientras avanzas en tus proyectos profesionales, recuerda honrar y validar estas emociones—las tuyas y las de tus colegas. 

Tómate un momento para reflexionar, reconocer y canalizar estos sentimientos. Ya seas un empleado gestionando tus respuestas emocionales o un gerente guiando las corrientes emocionales colectivas de un equipo, comprender es el primer paso, y la compasión es la brújula.

En la era moderna de los lugares de trabajo, donde los indicadores, plazos y entregables suelen dominar las discusiones, defendamos también la importancia del bienestar emocional.

Porque es en esas emociones invisibles, muchas veces no expresadas, donde reside la verdadera esencia de nuestra vida laboral. Abrázalas, pues guardan la clave para una vida profesional plena, colaborativa y armoniosa.

Recursos adicionales: