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Algunas prácticas de gestión parecen tan diferentes de lo que estamos acostumbrados que cuesta creer que representen el futuro. Cuando nos enfrentamos a estos métodos, la reacción habitual es: “Así no hemos tenido éxito antes, así que aquí no funcionará.”

Por ejemplo, considera Morning Star, el principal procesador de tomates del mundo con sede en el Valle de San Joaquín, California. La empresa no utiliza títulos de trabajo. En su lugar, los nuevos empleados inician un proceso de negociación con sus compañeros para definir sus responsabilidades. 

La responsabilidad es impulsada por los propios colegas en vez de ser jerárquica. Este modelo —bastante radical en el contexto de las estructuras organizativas tradicionales— otorga a los empleados un grado de autonomía excepcional.

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El fundador Chris Rufer explica la filosofía detrás de este enfoque.

“Todos mejoran si tienen libertad para seguir su propio camino”, dice. “Si son libres, se sentirán atraídos por lo que realmente les gusta, en lugar de ser empujados hacia lo que se les ha dicho que les debe gustar. Cuanto más libres sean las personas para explorar esos matices y adaptar sus relaciones en torno a sus competencias particulares, mejor encajan todas esas aportaciones.”

Los resultados hablan por sí mismos. En comparación con sus competidores, Morning Star demuestra una productividad superior y mayores niveles de satisfacción laboral, y lidera la industria en sostenibilidad medioambiental.

La capacidad de la empresa para adaptarse y prosperar en una industria competitiva demuestra el poder de la descentralización y la autonomía individual, ambos factores clave para su éxito empresarial y cultura corporativa.

Más común de lo que piensas 

Este no es un caso aislado. Las empresas que adoptan principios similares logran constantemente tanto un mayor rendimiento como más compromiso de los empleados.

Buurtzorg, por ejemplo, un proveedor de atención domiciliaria de enfermería con sede en Países Bajos, se estructura en pequeños equipos autogestionados de 10 a 15 enfermeros, cada uno atendiendo a una población de unas 10.000 personas.

Los enfermeros de Buurtzorg hacen más que solo brindar cuidado: también se encargan de la captación de clientes, selección de personal, contabilidad, planificación de horarios y desarrollo profesional.

A diferencia de las jerarquías rígidas que generan fricción en la atención sanitaria, los equipos colaboran en toda la empresa para compartir buenas prácticas, resolver problemas juntos y aprender continuamente unos de otros.

¿El impacto? Los enfermeros de Buurtzorg requieren un 36% menos de tiempo que sus competidores para ofrecer atención, y además logran las puntuaciones de satisfacción del cliente más altas de la industria. El modelo ha sido tan exitoso que más del 60% de los enfermeros de atención domiciliaria en Países Bajos trabajan ahora para Buurtzorg, una empresa que empezó desde cero en 2006.

Buurtzorg también ha sido nombrado Empleador del Año en Países Bajos cinco veces, lo que ilustra la viabilidad a largo plazo de este enfoque incluso en una industria tradicionalmente estresante.

Quizá estés pensando: “Eso está bien para el procesamiento de tomates o la enfermería, pero no funcionaría en mi sector.”

Piénsalo de nuevo. General Electric Appliances, una empresa en una industria altamente compleja y competitiva, ha aplicado con éxito principios similares. Ha dividido su organización en las llamadas microempresas, que normalmente consisten en 10 a 15 miembros.

Estas microempresas deciden por sí mismas cómo se realizará el trabajo, quién hace qué e incluso cómo será compensado cada miembro de la microempresa.

¿El resultado? En tan solo cinco años, GE Appliances mostró tasas de crecimiento de dos dígitos y pasó de estar en la cuarta posición de cuota de mercado a dominar su industria. 

Además, el 76% de los empleados afirma que GE Appliances es un excelente lugar para trabajar, superando con creces el promedio nacional del 57%. 

El futuro son las redes

La ciencia de redes, una disciplina relativamente joven reconocida oficialmente en 2005, ha transformado de manera fundamental cómo entendemos los sistemas y las conexiones, y cómo los individuos o entidades influyen y dependen unos de otros. 

Gracias a los avances en digitalización, la ciencia de redes permite a los investigadores mapear y analizar redes con una precisión sin precedentes. Este cambio de pensamiento es esencial para comprender cómo las organizaciones pueden prosperar en un mundo que cambia rápidamente.

En su fundamento, toda red —por compleja que sea— consta de tres elementos simples:

  • Nodos: Las personas o entidades dentro de la red.
  • Enlaces: Las conexiones o relaciones entre estos nodos.
  • Contenido: La información, bienes o servicios que fluyen a través de la red.

Tome como ejemplo una red postal. Los nodos incluyen a las personas que envían y reciben correspondencia, así como las oficinas postales que facilitan su movimiento. Los enlaces son los vehículos — bicicletas, camiones, aviones — que transportan cartas y paquetes. El contenido es el propio correo, la información que se entrega.

La idea clave que aporta la ciencia de redes es que todos los sistemas complejos, incluidas las organizaciones, están estructurados en torno a estos patrones de red. 

Este entendimiento desplaza el liderazgo de un enfoque de mando y control a uno que posibilita y fortalece las redes. No se trata de un control rígido o de un mando jerárquico, sino de fomentar y mantener las conexiones adecuadas, permitiendo que la información, las ideas y la energía fluyan libremente a través de esos enlaces.

Morning Star, Buurtzorg y GE Appliances han tenido éxito porque aprovechan el poder natural de las redes. En lugar de depender de jerarquías rígidas o directivas de arriba hacia abajo, empoderan a grupos descentralizados para que se conecten, compartan conocimiento y colaboren de manera efectiva. 

Su éxito no se trata solo de autogestión — se trata de diseñar organizaciones alineadas con los principios de la ciencia de redes, en la que las interconexiones dinámicas entre las personas son la fuerza impulsora del crecimiento, la innovación y la adaptabilidad.

Para los líderes, esto significa que el futuro no pasa por ejercer un mayor control. Se trata de posibilitar los tipos correctos de conexiones. Las organizaciones que adopten el pensamiento de red no solo se adaptarán al cambio de manera más efectiva, sino que también impulsarán la innovación, la resiliencia y el éxito a largo plazo. 

A medida que avanzamos hacia esta nueva era de trabajo y liderazgo, el futuro del liderazgo ya está aquí. Solo que ahora está distribuido de manera diferente.

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Jeffrey Beeson

Jeffrey Beeson ha dedicado décadas a servir a miles de líderes y liderar iniciativas de transformación cultural para corporaciones multinacionales. Es fundador de Ensemble Enabler, fomentando culturas organizacionales ágiles y liderazgo avanzado. Su libro, "Network Leadership: Promoting a Healthier World through the Power of Networks", explica cómo los líderes pueden aplicar los conocimientos más avanzados de la ciencia de redes para afrontar los desafíos actuales.