Dos verdades innegables son que el cambio es constante y que el cambio es inevitable.
Esto lo hemos visto más que nunca en los últimos años, ya que las empresas de todos los sectores se están adaptando a un panorama económico pospandemia.
Como profesionales de recursos humanos, jugamos un papel crucial en el apoyo a nuestras organizaciones durante cambios transformacionales y en acompañar a los empleados en este recorrido.
Aquí explicaré cómo RRHH aporta valor liderando y apoyando iniciativas de cambio, y compartiré un marco sencillo pero impactante para ayudarte a desarrollar una estrategia de gestión del cambio sólida que puedas usar fácilmente en cualquier proyecto o plan.
¿Qué es la gestión del cambio y por qué es una habilidad importante para los profesionales de RRHH?
SHRM define la gestión del cambio como “El enfoque sistemático y la aplicación de conocimientos, herramientas y recursos para afrontar el cambio.”
En términos sencillos, la gestión del cambio es una serie de pasos reflexivos y estratégicos diseñados para minimizar las dificultades del cambio y maximizar la receptividad ante la transición de un estado actual a uno futuro.
Como profesional de RRHH, casi con seguridad has participado o liderado una iniciativa de cambio organizacional. De hecho, es probable que hayas estado involucrado en muchas de ellas hasta cierto punto.
Quizá tuviste un papel clave en la implementación de un nuevo tipo de sistema de gestión del desempeño, o tal vez te encargaron desarrollar una política de trabajo híbrido. Quizá lideraste la reestructuración de equipos más pequeños y ágiles tras una reestructuración o despido en la empresa.
Todas esas cosas pueden parecer increíblemente abrumadoras cuando pensamos en cómo afectan a las personas reales. No es ningún secreto que los humanos somos inherentemente resistentes al cambio: no queremos que nuestras rutinas o hábitos bien establecidos sean interrumpidos y desde luego no nos gusta navegar en la incertidumbre.
También puede haber miedo influyendo en la resistencia y, más allá de ella, ¿qué pasa con la participación de los empleados? ¿Cómo podemos estar seguros de que la gente estará motivada y comprometida con el cambio que estamos implementando?
Un buen plan de gestión del cambio puede aliviar estas preocupaciones y darte la confianza para liderar eventos de transición, proporcionándote una hoja de ruta de pasos estratégicos e intencionados a seguir.
Liderando el cambio
El año pasado me pidieron desarrollar y liderar el plan de gestión del cambio para una iniciativa de personas en el trabajo.
Estábamos implementando un nuevo sistema de información de recursos humanos (HRIS), y yo era responsable de asegurarme de que los empleados supieran que se avecinaba este cambio, cómo les beneficiaría y cómo y cuándo utilizar el sistema una vez que estuviera disponible.
Bueno, cuando llegó el momento de empezar, no sabía cómo desarrollar mi plan ni qué elementos debía incluir. Necesitaba una plantilla para organizar mis ideas y pasar a la acción, así que comencé a investigar sobre marcos de gestión del cambio.
Existen muchas metodologías útiles y confiables para crear un plan de gestión del cambio, y no solo hay un enfoque "correcto" o definitivo. Sea cual sea el método elegido, la capacidad de RRHH para influir en tu organización será fundamental.
Por ejemplo, está el popular y ampliamente utilizado Modelo ADKAR de Prosci, que destaca la importancia de abordar el proceso de cambio desde el punto de vista de la persona, y adaptar estrategias para ayudarles a avanzar en cada etapa.
Luego está la Curva de Cambio de Kübler-Ross, que se basa en un enfoque diferente. Explica que las personas atraviesan una serie de etapas emocionales al experimentar una pérdida, y el modelo ha sido adaptado para aplicarse a diversas situaciones de pérdida y cambio, incluidos los cambios organizacionales.
Pero el siguiente modelo es mi favorito, y es el que utilicé para mi iniciativa: El Modelo de Kotter.
Este modelo de 8 pasos reconoce el cambio como un proceso continuo, más que un evento puntual, y que es necesario un monitoreo y adaptación constante para garantizar el éxito de la iniciativa de cambio.
Me resultó fácil incorporar los principios culturales de mi empresa en cada uno de sus pasos, lo que me ayudó a mantenerlo relevante para nuestra población, y realmente aprecio la simplicidad y la lógica de este marco.
A continuación, te muestro un resumen de cada paso y cómo los llevé a la práctica al desarrollar el plan de gestión del cambio para mi iniciativa:
Primer paso: Crear un sentido de urgencia
Mi empresa necesitaba urgentemente un HRIS, ya que requeríamos una única fuente confiable para los datos de los empleados que permitiera a los gerentes tomar decisiones informadas sobre sus equipos.
Se acercaba nuestro ciclo anual de méritos y el proceso siempre había sido manual y arduo.
Nuestro nuevo sistema haría que la planificación de méritos fuera significativamente más fácil para nuestros gerentes, así que para crear urgencia y entusiasmo destacamos este evento como un ejemplo de cómo se van a beneficiar enormemente con la implementación de esta nueva herramienta.
Paso dos: Formar una coalición guía
El siguiente paso fue identificar una coalición de "personas influyentes" en toda la empresa.
Estas eran personas que estaban ansiosas por entrar al sistema, entusiasmadas por sus capacidades y eran adoptadores tempranos del cambio.
Lo más importante es que también eran personas a quienes los demás respetaban y en quienes confiaban.
La tarea de los influenciadores era ser campeones del cambio y respaldar el porqué la implementación del nuevo sistema era la decisión correcta para nuestra empresa y por qué finalmente ayudaría a los empleados.
Paso tres: Crear una visión estratégica
Un grupo de nosotros creamos un breve pero poderoso "discurso de ascensor" para captar nuestra visión. Incluía cómo el nuevo sistema mejoraría nuestros procesos en eficiencia, precisión de los datos y capacidad de reporte.
El objetivo de este discurso de ascensor era ayudar a obtener el compromiso de los demás interesados para que comprendieran mejor la necesidad del HRIS y además sirvió como mensaje consistente y unificado para que el equipo de RRHH lo utilizara al hablar de la plataforma.
Paso cuatro: Reclutar un ejército de voluntarios
Tuve la suerte de contar con un equipo de personas que se ofrecieron a ayudarme sin que yo siquiera tuviera que pedirlo.
Mi ejército de voluntarios incluía a una brillante redactora del equipo de comunicaciones internas que me ayudó a redactar una serie de fragmentos para el boletín interno sobre nuestro nuevo sistema, una recién contratada analista de HRIS que fue generosísima con su conocimiento y me ayudó a crear planes de formación y ayudas de trabajo, y a todo un grupo de maravillosos Socios de RRHH que compartieron su retroalimentación y sabiduría sobre cómo serían recibidos esos planes de comunicación y formación por parte de sus grupos de clientes.
¡Realmente hizo falta una pequeña aldea!
Paso cinco: Facilitar la acción eliminando barreras
Antes del lanzamiento de nuestro nuevo HRIS, creé videos cortos y dinámicos de introducción con recorridos sencillos por el sistema, destacando sus características y facilidad de uso para que los empleados pudieran empezar a familiarizarse con la plataforma antes de que tuvieran que utilizarla obligatoriamente.
Intencionalmente mantuve estos videos a un nivel general y ligeros porque el objetivo no era ofrecer formación en esta etapa, sino eliminar el misterio y el miedo a lo desconocido, ayudando a generar confianza en su capacidad para navegar el sistema.
Paso seis: Generar victorias a corto plazo
Durante todo el proceso, nuestros equipos de implementación de HRIS y de gestión de proyectos identificaron entregables críticos para cada paso del desarrollo del sistema.
Cuando esos entregables se cumplían, mi trabajo era asegurarme de que esas victorias se transmitieran a la empresa como hitos, aunque fueran pequeños, para celebrarlos a medida que avanzábamos en nuestro camino
Paso siete: Mantener la aceleración
A medida que se acercaba el lanzamiento del sistema, coordiné y dirigí sesiones de formación para nuestros gerentes.
Para este punto, ya habían recibido un flujo constante de actualizaciones en el boletín de la empresa informándolos de los beneficios del nuevo sistema y habían visto los videos de introducción que creé, así que la estructura de la plataforma ya no era un motivo de preocupación.
Ahora era el momento de poner manos a la obra, aprender el sistema y realizar ciertos procesos empresariales ellos mismos (lo cual, por cierto, era muy emocionante en sí mismo porque nunca antes habíamos tenido un sistema con esta capacidad de autoservicio).
Los gerentes se estaban formando en tareas que ahora no solo estarían facultados para gestionar, sino que además serían responsables de ellas. Esta mejora de sus habilidades y responsabilidad ayudó a mantener el impulso de hacia dónde íbamos.
Paso ocho: Instituir el cambio
Finalmente llegó el momento. Nuestro reluciente nuevo HRIS fue lanzado y estaba listo para que toda la empresa lo utilizara.
Ahora, debido a que teníamos un plan de gestión del cambio eficaz, nuestros empleados contaban con recursos, herramientas y conocimientos mucho antes de su primer ingreso.
Sin embargo, aún quedaba un último gran paso en la estrategia. Sostener el cambio. La adopción del nuevo HRIS no era un evento de un solo día.
Necesitábamos que las personas supieran que este sistema debía ser su recurso principal para todos los temas de datos de personal en adelante. Para mantener las cosas divertidas y fomentar su uso, gamificamos el primer acceso al sistema ofreciendo premios al primer grupo de personas que ingresara para verificar la exactitud de sus datos personales.
También organizamos trivias y otros eventos para poner a prueba y reforzar el conocimiento de las personas poco después del lanzamiento.
Finalmente, retiramos poco a poco las otras plataformas que antes realizaban funciones que ahora nuestro nuevo sistema gestiona, y proporcionamos una biblioteca de recursos para ayudar a guiar a las personas hacia el HRIS y la nueva manera de gestionar esas tareas a partir de ahora.
También creamos un sistema de tickets para RRHH para resolver cualquier inconveniente que experimentaran las personas y esto nos ayuda a hacer seguimiento de métricas de uso e identificar áreas que requieren ajustes a medida que avanzamos.
Habilidades clave para convertirse en un líder del cambio
Ahora que has leído mi experiencia creando un plan de gestión del cambio exitoso, seguramente estás pensando en las iniciativas de tu propia organización y en cómo puedes ser el superhéroe del cambio que necesitan.
Te sugiero que te apoyes en estas habilidades clave cuando emprendas tus esfuerzos de liderazgo del cambio para asegurarte el mayor número de logros posible.
- Habilidades de comunicación. Una comunicación clara y persuasiva es esencial. Debes ser capaz de articular las razones del cambio, su impacto y los beneficios para el negocio, así como los pasos a seguir, de una manera que conecte con tu equipo y las partes interesadas. ¡Y no temas comunicar de más! Aún no he escuchado a nadie quejarse de estar demasiado informado.
- Inteligencia emocional. La empatía y la comprensión de las emociones son importantes. Intenta ponerte en el lugar de tus empleados y piensa qué acciones podría tomar tu empresa para entusiasmarte con una transición. Deja que eso te ayude a orientarte. Recuerda que el cambio puede provocar diversas emociones, y un líder del cambio eficaz sabe cómo navegar estas emociones con gracia.
- Resolución de problemas. El cambio trae consigo desafíos. Un agente de cambio necesita sólidas habilidades para resolver problemas y así abordar obstáculos y eliminar barreras. No temas acudir a tus redes y a especialistas en la materia (¡recuerda a tu tribu!) para encontrar soluciones creativas a lo que te esté costando. No se espera que tengas todas las respuestas, pero sí que sepas dónde encontrarlas.
- Pensamiento estratégico. Un líder del cambio debe ser capaz de ver y entender el panorama general y crear un plan de acción que se alinee con los objetivos de la organización y los principios culturales. En esencia, debes ser capaz de demostrar por qué el cambio tiene sentido para la empresa y cómo beneficia y mejora la experiencia de los empleados.
- Habilidades de escucha. Escuchar activamente te ayuda a entender preocupaciones, recopilar ideas e involucrar a los empleados en el proceso de cambio. Escuchar y reconocer sinceramente las inquietudes de tus equipos y las partes interesadas te permitirá formular un plan que atienda esas preocupaciones y generará confianza de que la organización los respalda y estará con ellos durante todo el viaje. Aquí tienes algunos consejos para practicar la escucha activa al recopilar retroalimentación:
- Establece objetivos claros para que las personas sepan acerca de qué necesitas retroalimentación. Esto les permitirá dar aportes enfocados y relevantes.
- Escucha con la intención de aprender. Presta atención a lo que la otra persona dice sin interrumpirla. Haz preguntas aclaratorias si es necesario.
- Haz preguntas abiertas para fomentar respuestas detalladas en vez de sólo respuestas de sí o no. Por ejemplo, “¿Puedes contarme más sobre tu experiencia usando este sistema para la incorporación de nuevos empleados?”.
- Si es posible, dales seguimiento después de implementar cambios para que las personas sepan que su retroalimentación fue útil y tomada en serio.
Perfeccionando tu estrategia
La gestión del cambio no es un enfoque único para todos. Tendrás que determinar qué estrategia funciona mejor para los objetivos y la cultura de tu organización y estar dispuesto a ser flexible y adaptarte cuando sea necesario.
Y no te preocupes si eres nuevo en todo esto.
Con experiencia, algo de prueba y error, y buscando activamente oportunidades de aprendizaje y mejora continua, te volverás mucho más hábil liderando procesos de cambio. Escuchar alguno de estos podcasts sobre gestión del cambio o asistir a una conferencia sobre gestión del cambio son buenas formas de adquirir conocimientos profundos.
Recuerda que, como líderes de RRHH, tenemos un papel significativo en el crecimiento organizacional. Con planes de cambio bien diseñados que consideren las necesidades y el bienestar de tu equipo, verás que las personas aceptarán con entusiasmo las transiciones que impulsan la evolución de tu empresa.
Algunos recursos adicionales:
