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Como gerente o incluso como colaborador individual, quieres sacar lo mejor de los miembros de tu equipo. Si ellos tienen éxito, tú también lo tienes, y pueden crecer juntos dentro de la organización.

Por ello, vale la pena tomarse un tiempo para aprender el arte del coaching porque, seamos sinceros, probablemente aún no has recibido mucha formación en esto y los beneficios potenciales son enormes.

Un estudio de la Asociación Internacional de Gestión de Personal descubrió que una formación convencional aumenta la productividad en un 22%, mientras que la formación combinada con coaching aumenta la productividad en un 88%. Un poco de coaching realmente puede ayudar a cambiar la mentalidad de alguien y encaminarle hacia un mejor rendimiento.

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¿Qué es el coaching en el lugar de trabajo?

El coaching es un método para ayudar a alguien a establecer y alcanzar metas sin decirle explícitamente lo que debe hacer. En su lugar, se le guía para que llegue a sus propias conclusiones.

Esto es diferente a la gestión, que, como sabes, se centra en la entrega de resultados. Fijar objetivos, establecer plazos, delegar tareas, desarrollar procesos y estrategias, reuniones (muchas), resolución de conflictos, solución de problemas, gestión del desempeño, dar retroalimentación.

La gestión es directiva por naturaleza, lo que significa que les dices a las personas qué hacer y cuándo. Y a veces eso es suficiente. Tu equipo sabe lo que hace y requiere poco apoyo. 

¿Pero qué ocurre si necesitan más apoyo, ya sea porque te lo piden o tú detectas áreas de mejora? Tal vez alguien parece desmotivado o crees que podría estar estancado en su puesto. 

Pues bien, esta es una situación en la que es beneficioso cambiar el rol de gerente por el de coach. Como coach, tu trabajo no es decirle a alguien qué hacer, sino ayudarle a identificar áreas de desarrollo y encaminarle en el proceso.

Como dice la coach de liderazgo Lisa Martin: “¡Eres el limoncello en el martini de limón!” (es decir, eres un pequeño catalizador que ayuda a alguien a ver lo que necesita ver). 

Los coaches no dicen, guían. El objetivo no es dar todas las respuestas, sino desempeñar el ocasionalmente frustrante papel de hacer preguntas y ayudarles a encontrar sus propias soluciones.

Lectura relacionada: Por qué te sientes desmotivado en el trabajo y cómo volver a inspirarte

Las habilidades de coaching más esenciales

Si estás leyendo esto, apuesto un taco a que te interesan las personas y su desarrollo, ¡y eso es fundamental para la mentalidad del coaching!

Pero hay dos habilidades en particular que puedes perfeccionar para ser un coach efectivo:

Curiosidad—hacer preguntas

El coaching, como ya hemos mencionado, no se trata de decirle a las personas qué hacer. Es entender qué necesitan saber y luego mostrarles el camino.

Hacer preguntas te ayudará a:

Ayudará a la persona a la que estás entrenando a:

  • Identificar áreas de potencial no explotado
  • Explorar soluciones a problemas
  • Fijar metas de desarrollo personal
  • Encontrar la motivación para mejorar.

Algunas preguntas potentes de coaching:

  • ¿Qué te gustó de ese proyecto?
  • ¿Qué habrías hecho diferente?
  • ¿Cuál ves como el siguiente paso en tu carrera?
  • ¿Qué pasos podrías dar para mejorar la próxima vez?
  • ¿Qué recursos necesitas?
  • ¿Quién más puede ayudarte con eso?
  • ¿Qué recursos tienes disponibles?
  • ¿Cómo puedes informarte más sobre ese tema?
  • ¿Para cuándo te gustaría lograrlo?

Como puedes ver, las mejores preguntas para hacer son abiertas, comenzando con qué, cómo, cuándo, quién, dónde.

Hacer este tipo de preguntas lleva a un mayor sentido de pertenencia y empoderamiento que si simplemente le dices a alguien qué hacer. Además, la curiosidad es una habilidad a prueba de futuro que te servirá durante toda tu carrera, así que procura mantenerla viva en cada oportunidad que tengas.

Para una lista más extensa de preguntas poderosas, echa un vistazo a este útil recurso del Instituto de formación Co-Active.

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Escucha activa

Cuando estás entrenando a alguien, toda tu atención debe estar puesta en esa persona.

La escucha activa es la habilidad de concentrarse en las palabras del interlocutor y ignorar cualquier otro ruido o distracción.

Cerrar notificaciones, cerrar tu computadora (si es presencial), o buscar un lugar tranquilo para tener una conexión significativa ayudará a escuchar de manera activa. 

Aquí tienes un marco sencillo para la escucha activa:

  • Escucha atentamente eliminando distracciones
  • No juzgues lo que estás escuchando
  • Reflexiona sobre lo que has escuchado
  • Aclara si es necesario haciendo preguntas abiertas
  • Resume lo que escuchaste
  • Comparte tus pensamientos, perspectiva y aprendizajes.

Lectura relacionada: 7 Tendencias de Bienestar para 2023 a Considerar para Empleados Más Saludables y Felices

Coaching y retroalimentación

Una breve nota sobre coaching y retroalimentación.

Como gerente, una parte crucial de tu trabajo es dar retroalimentación. Pero esto no es coaching. 

La retroalimentación se refiere a lo que ha ocurrido en el pasado, mientras que el coaching está enfocado en el futuro. 

Un ejemplo de retroalimentación después de una llamada de ventas: “Esa fue una buena llamada, Finn, pero deberías haberles cuestionado más sobre sus desafíos en la implementación.”

Un ejemplo de coaching tras esa llamada sería: “Finn, ¿cómo crees que fue esa llamada? ¿Qué podría haber salido mejor? Si algo podría haber salido mejor, ¿cómo lo habrías abordado?”

Saber cuándo dar retroalimentación y cuándo entrenar es una gran habilidad para dominar, y puede que necesites combinar ambos en la misma conversación.

Después de dar una retroalimentación crítica, podrías intentar hacer una pregunta de coaching abierta para ayudar a alguien a generar ideas sobre cómo realizar mejor una tarea la próxima vez.

“Finn, perdiste una oportunidad al no profundizar en los desafíos de implementación [retroalimentación]. ¿Cómo puedes asegurarte de detectar estas oportunidades la próxima vez? [coaching]”

Alternativamente, podrías querer comenzar con el coaching y, si no obtienes lo que esperabas, pasar a la retroalimentación.

Para recibir consejos sobre cómo dar y recibir retroalimentación, escucha el excelente pódcast de Matt Gould, “Gracias, cuéntame más

Cómo el coaching puede ayudarte con empleados difíciles

Los empleados difíciles que muestran malos comportamientos no son causas perdidas. Parte del papel del coach es ayudar a las personas a desbloquear su potencial.

Algunas preguntas poderosas para hacer:

  • ¿Cómo crees que estás desempeñando tu trabajo?
  • ¿Qué te detiene? 
  • ¿Cómo se ve el éxito para ti? 
  • ¿Cómo puedes contribuir? 
  • ¿Qué debe cambiar para que logres sobresalir?

Un gran ejemplo aquí es una historia que involucra a uno de mis futbolistas favoritos (jugadores de fútbol, soy británico), Robin van Persie, y mi entrenador favorito, Arsene Wenger.

Van Persie es uno de los mejores futbolistas holandeses de todos los tiempos, pero llegó al Arsenal FC bajo la dirección de Arsene Wenger como un joven impulsivo que tenía dificultades para integrarse con el equipo.

Wenger vio sus habilidades pero no le gustaba su actitud, así que no lo seleccionaba para los partidos. Van Persie, molesto por no tener el tiempo de juego que creía merecer, habló con Wenger y le preguntó por qué no jugaba más.

Wenger le dijo “Robin, tienes que preguntarte por qué aún no eres el mejor jugador. Escribe para ti mismo cuáles son tus cualidades ahora mismo y también escribe qué cualidades crees que aún necesitas mejorar.”

No le dio todas las respuestas; actuó como el gran entrenador que es y animó a su jugador a encontrar la solución por sí mismo.

Van Persie se convirtió en una superestrella y ahora también es entrenador.

Cómo dirigir una sesión de coaching: la técnica GROW

El coaching se realiza mejor cuando se reserva tiempo para una conversación profunda sin distracciones.

Por lo tanto, vale la pena reservar tiempo para una sesión de coaching individual con los miembros de tu equipo de forma mensual o trimestral para profundizar en cualquier problema o aspiración profesional. 

GROW es un modelo popular de 4 pasos para enfocar una sesión de coaching:

  1. Goals (Objetivos)
  2. Reality (Realidad)
  3. Options (Opciones)
  4. Willingness (Voluntad)

Estos pasos te permiten guiar la conversación como un viaje.

Paso uno: Objetivos

El primer paso en el modelo es ayudar a alguien a establecer a dónde le gustaría llegar, es decir, definir algunos objetivos. 

El marco SMART (específicos, medibles, alcanzables, relevantes, con tiempo definido) es una herramienta útil para esto.

Ejemplo de objetivo SMART: “Obtener un ascenso a diseñador senior en 1 año”.

Algunas preguntas a hacer:

  • ¿Qué te gustaría lograr?
  • ¿Por qué te gustaría alcanzar este objetivo?
  • ¿Cómo encaja este objetivo dentro de los objetivos del equipo?
  • ¿Cuál es el resultado ideal?
  • ¿Cómo sabrás cuándo has alcanzado tu objetivo?

Paso dos: Realidad

El siguiente paso es analizar la situación actual y, al hacerlo, establecer un punto de partida desde el cual comenzar a trabajar hacia el objetivo. 

Este paso es importante porque ayuda a identificar cualquier información que podría faltar para alcanzar el objetivo.

Preguntas para hacer: 

  • ¿Qué está ocurriendo ahora (qué, quién, cuándo y con qué frecuencia)? ¿Cuál es el efecto o resultado de esto?
  • ¿Ya has avanzado algo hacia tu objetivo?
  • ¿Cuáles son los obstáculos que te impiden alcanzar tu objetivo?
  • ¿Este objetivo entra en conflicto con otros objetivos o metas?

Paso tres: Opciones

Ahora que ya tienes un objetivo y conoces el panorama, es momento de hacer una lluvia de ideas para generar soluciones disponibles para alcanzar ese objetivo, es decir, cómo ir del punto A al B.

Por supuesto, puedes usar tus conocimientos para hacer sugerencias, pero evita tomar las decisiones por la otra persona.

  • ¿Qué opciones tienes a tu alcance?
  • ¿Qué más podrías hacer?
  • ¿Qué te ha funcionado hasta ahora?
  • ¿Qué necesitas dejar de hacer para alcanzar este objetivo?
  • Si este obstáculo desapareciera, ¿cambiaría algo?

Lectura relacionada: Las mejores herramientas de lluvia de ideas para fomentar la creatividad

Paso cuatro: Voluntad

La etapa final es lograr que tu colaborador se comprometa con acciones concretas para avanzar hacia su objetivo. Esto ayuda a establecer voluntad y motivación. 

  • ¿Cuáles son tus próximos pasos?
  • En una escala del uno al diez, ¿qué tan probable es que tu plan tenga éxito?
  • ¿Qué haría falta para que fuese un diez?
  • ¿Qué apoyo necesitas?
  • ¿Qué pasará si no lo haces?

Al final, fija una fecha para revisar el progreso; esto generará responsabilidad y te permitirá ajustar el plan.

Uso de la retroalimentación 360

La retroalimentación 360, o evaluaciones 360, son utilizadas con frecuencia por coaches profesionales como punto de partida para el coaching.

Una evaluación de 360 grados recopila comentarios de gerentes, compañeros y subordinados para proporcionar una valoración integral de las habilidades y cualidades de una persona. 

Puedes guiar a la persona a través del feedback reunido en tu 1:1 para ayudar a la persona a encontrar su enfoque de desarrollo.

El objetivo final del coaching

¡El objetivo final del coaching es crear grandes autoentrenadores! 

Arsene Wenger logró entrenar a Robin van Persie para que se convirtiera no solo en un gran jugador sino también, con el tiempo, en un entrenador que ayuda a desarrollar a la próxima generación.

En algún punto del camino de desarrollo, las personas comenzarán a hacerse a sí mismas y a otros las preguntas de coaching sin que nadie lo sugiera. Entonces, antes de que te des cuenta, ¡tendrás una cultura de coaching!

Impact of Coaching
Impactos reales del coaching.

Algunos recursos adicionales que te ayudarán a desarrollar tus habilidades de coaching y liderazgo:

Finn Bartram

Finn es editor en People Managing People. Le apasiona desarrollar organizaciones donde las personas se sienten capacitadas para mejorar continuamente y disfrutan de ir a trabajar. Si no está en su escritorio, lo encontrarás practicando deportes o disfrutando de la naturaleza.