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Para tratar con empleados difíciles, necesitas estrategias prácticas para abordar comportamientos problemáticos, mejorar la comunicación y ayudar a que todos trabajen juntos de manera eficaz.

En este artículo, desglosaré qué es lo que hace que algunas personas sean difíciles para trabajar y compartiré pasos sencillos que puedes usar para manejar a esos miembros complicados del equipo sin perder la calma ni la paciencia. Si tienes dificultades con alguien de tu equipo, aquí encontrarás soluciones reales para que tanto tú como esa persona puedan tener éxito.

¿Qué es un empleado difícil?

Hay muchos rasgos que pueden hacer que alguien sea complicado para trabajar. Por ejemplo, puede ser: 

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Infografía que describe a un empleado difícil.
  • Conflictivo
  • Oposicional
  • Desinteresado 
  • Tóxico
  • Poco productivo 
  • Pasa-agresivo 
  • Mal oyente
  • Poca empatía 

¡O quizás simplemente no les caes bien

Sin embargo, vale la pena tener presente que la dificultad, como la belleza, está en los ojos de quien la observa. 

La Dra. Louise Hamilton, psicóloga de consejería, aconseja a los gerentes “tomarse un momento para reflexionar y preguntarse por qué alguien te molesta tanto.” ¿Te recuerda a otra persona? ¿Hay comportamientos concretos que te resultan especialmente molestos? 

Del mismo modo, si el empleado está generando fricciones con otros miembros del equipo, puede que esté ocurriendo algo más de lo que parece a simple vista. 

Quizás el empleado no es el problema, sino lo que representa. Por ejemplo, ¿el empleado “difícil” es una nueva contratación que ha asumido un puesto que otro esperaba conseguir? ¿Fue recomendado por un gerente impopular de otro departamento? ¿Es culpa de la dinámica del equipo y no de la persona en cuestión? 

El coach ejecutivo Greg Stephens observa: “Encuentro que todos los compañeros pueden ser 'complicados' en ocasiones. Depende de la persona, del tipo de día que esté teniendo, las circunstancias que rodean el problema que se está discutiendo y la relación en ese momento.” 

Así que, incluso si decides que el problema es el propio empleado, sigue valiendo la pena investigar un poco más. Al fin y al cabo, como señala Edoardo Binda Zane, entrenador en comunicación y liderazgo: 

“Lo importante que hay que recordar es que lo 'difícil' siempre es subjetivo. Para lidiar eficazmente con un colega difícil, lo primero siempre es tratar de comprender qué motiva su comportamiento.”

En definitiva, si tienes un empleado difícil en tu equipo, no saques conclusiones precipitadas sin tener todos los hechos. Esto es lo que debes hacer en su lugar: 

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5 consejos para tratar con un empleado difícil

Infografía: 5 consejos para tratar con un empleado difícil

Cuando se trata de gestionar a un empleado con mala actitud, aquí tienes 5 pasos prácticos para abordar la situación manteniéndose profesional: 

1. Reconoce el problema 

Puede ser tentador evitar confrontar el problema. Al fin y al cabo, a pocos nos gustan las conversaciones difíciles. 

Sin embargo, esto es una visión a corto plazo. El coach ejecutivo Robin Pou señala, “La confrontación y el conflicto son dos cosas diferentes. Si afrontas un problema, es posible que se resuelva—con lo que evitas el conflicto. Pero, si no enfrentas un problema, es casi seguro que aparecerá un conflicto futuro… Enfrentar los problemas es difícil y requiere tiempo. Sin embargo, el conflicto es peor y consume más tiempo.” 

Stephens explica que, según su experiencia, el problema no es que los gerentes no quieran confrontar a un empleado desafiante, sino que no saben cómo hacerlo. 

“Parece una falta de voluntad, pero en realidad es una falta de habilidad.” Muchos gerentes se preocupan por no poder abordar eficazmente el comportamiento problemático. Si no te sientes cómodo teniendo conversaciones difíciles, podría ser útil contactar al departamento de recursos humanos para solicitar recursos de aprendizaje relevantes. 

2. Escucha primero

Una vez que hayas decidido actuar, puede que te sientas tentado a sentar al empleado y explicarle el impacto de su mal comportamiento. Sin embargo, Binda Zane advierte que esto podría salir mal. En su lugar, él ha descubierto que escuchar antes de hablar o actuar es mucho más eficaz cuando se trata con personas difíciles: 

“El colega más difícil que tuve fue alguien que no cumplía con las tareas asignadas. Cuando se le enfrentaba, simplemente se disculpaba, prometía hacerlas y nunca las hacía. Esto se repetía una y otra vez. Era frustrante y retrasaba el trabajo de todos.”

Probé de todo, desde ignorarlo (lo cual no funcionó), hasta confrontarlo (tampoco funcionó), e incluso hablar con nuestro gerente al respecto (tampoco funcionó). Lo único que funcionó fue lo más difícil de hacer: lo escuché.

La cuestión es que, la mayoría de las veces, la gente solo quiere que alguien los escuche. Incluso ese simple acto de escuchar sus motivos más profundos puede hacer que se sientan comprendidos y motivados a cambiar su comportamiento. Es reciprocidad básica: si tú me escuchas, yo te escucharé.” 

Al escuchar activamente, con empatía en lugar de juicio o consejos, te posicionas como una fuente de apoyo en vez de crítica. Después de todo, tanto tú como tu subordinado desean lo mismo: un ambiente de trabajo positivo y productivo para todo el equipo.  

3. Proporciona ejemplos específicos y haz preguntas abiertas 

Cuando se trate de discutir el comportamiento del empleado, céntrate en hechos y observaciones, en lugar de opiniones.

Por ejemplo, “He notado que en la última reunión interrumpiste repetidamente a otros miembros del equipo.” Esto ayudará a mantener la conversación profesional y objetiva, en vez de caer en debates o discusiones.

En la misma línea, no hagas preguntas capciosas: pueden hacer que el empleado problemático se ponga a la defensiva. Procura mantener las preguntas abiertas e invitar al diálogo. Por ejemplo, en vez de decir “¿Por qué siempre interrumpes a todos? ¿No valoras sus aportaciones?”, intenta reformularlo como “¿Cómo te sientes durante las reuniones de equipo?” o “¿Qué crees que está pasando?” 

4. Sé claro con las expectativas 

La consultora de gestión Liz Kislik advierte a los gerentes que sean explícitos respecto al impacto negativo causado por el comportamiento de un empleado. 

En un artículo en HBR, Kislik recuerda a un gerente que dudaba en hablar con una subordinada sobre su bajo desempeño porque tenía miedo de herir sus sentimientos. Sin embargo, al no darle la retroalimentación que necesitaba, el desempeño de la empleada siguió empeorando, y al final fue degradada.

En otras palabras, al fallar en ser claro con sus expectativas, el gerente le negó a la empleada con bajo rendimiento la oportunidad de mejorar sus resultados. Todo empleado, por difícil que sea, merece la oportunidad de aprender y desarrollarse.

Con las plataformas de gestión de casos de RRHH, los gerentes pueden rastrear tendencias de comportamiento e implementar soluciones personalizadas para empleados con problemas.

5. Sabe dónde trazar el límite

Dicho esto, los gerentes también deben estar preparados para tomar decisiones difíciles. 

Para citar a Natasha Maddock, de Events Made Simple: “Lidiar con empleados problemáticos es probablemente una de las tareas más difíciles que enfrentará un gerente. Sin embargo, si no gestionas a un miembro disruptivo del equipo de forma rápida y eficaz, las consecuencias para el resto del equipo pueden ser catastróficas. Por desgracia, una sola manzana podrida puede dañar al resto y un individuo negativo puede tener una influencia significativa en el ambiente laboral, creando un entorno tóxico que afecta el rendimiento y el compromiso de todo un departamento. Así que es mejor actuar rápidamente si puedes.” 

Una vez que hayas dado retroalimentación al empleado y proporcionado oportunidades suficientes y un plazo razonable para corregir su comportamiento negativo, es momento de considerar pasos adicionales. Es posible que desees proceder con una acción disciplinaria o incluso despedir al empleado. Nunca es fácil tratar con empleados difíciles, pero como gerente, tienes que pensar en el bienestar del equipo en su conjunto. Un empleado tóxico puede dañar no solo la moral del equipo, sino también la cultura de la empresa en general. 

Para gestionar empleados difíciles, busca la causa raíz. 

Si tienes dificultades para manejar a un subordinado desafiante, la clave es descubrir cuál es el verdadero problema. 

¿El empleado realmente es tan difícil o está pasando por problemas personales? ¿Tiene una mala actitud porque siente que le han pasado por alto para un ascenso, o porque se siente aislado del resto del equipo? 

O tal vez ellos no sean realmente el problema. Puede que tu propia historia o tus puntos críticos personales hagan que te resulte difícil trabajar con esa persona, o quizá la dinámica del equipo esté generando un ambiente excesivamente confrontativo.

No importa cuál sea el problema, como buen gerente es tu tarea abordarlo lo antes posible. Sé honesto y directo, y aborda tus conversaciones con el empleado problemático de buena fe y con mucha empatía. Hay muchas posibilidades de que puedas darle la vuelta a la situación y ayudar a que ese empleado difícil se convierta en un miembro feliz y productivo del equipo. 

Si eres un nuevo gerente en busca de más consejos de líderes empresariales expertos sobre cómo gestionar personas, no busques más: consulta nuestro Manual para Nuevos Gerentes. Encontrarás entrevistas con expertos y consejos y trucos de mejores prácticas para ayudarte a comenzar de la mejor manera posible. 

Algunos artículos adicionales para acompañarte en tu camino de liderazgo:

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Rosanna Campbell

Rosanna Campbell es una redactora freelance que escribe sobre gestión de personas, tecnología y el futuro del trabajo. Su carrera diversa ha abarcado roles en gestión de recursos humanos, reclutamiento, formación y marketing de productos, siempre centrada en usar el lenguaje para conectar, involucrar e inspirar el cambio. Para saber más, visita su sitio web.